giovedì 4 febbraio 2010

Crònica des de Beirut


Aquests dies tinc la sort d'assistir al Consell General de la Federació Mundial de la Joventut Democràtica que es celebra a Beirut (Líban) representant als companys i companyes de la Joventut Comunista de Catalunya. Més de 40 delegacions es reuniran per discutir la política de la Federació i, especialment, la destinació i desenvolupament del proper Festival Mundial dels Joves i els Estudiants. Els i les comunistes catalans hi participarem amb un objectiu clar: reforçar la Federació i el moviment dels Festivals.

Reforçar la Federació passa, en primer lloc, per enfortir l'organització i incidència de la CJC-Joventut Comunista a Catalunya i la resta del món, i fer-ho coordinadament amb la resta d'organitzacions internacionals. La força de la Federació depèn directament, de la força de les organitzacions que en formen part.

Reforçar el Moviment dels Festivals, passa també, per fer conèixer el Festival Mundial de la Joventut i els Estudiants, als i les joves de Catalunya, fer-los partíceps de la seva organització i el seu projecte antiimperialista. I quina és la millor manera per a involucrar als joves catalans? La constitució d'un Comitè Nacional Preparatori Català, on participin joves de totes les organitzacions juvenils catalanes que s'identifiquin amb els valors de la pau, la solidaritat i la justícia social. Aquesta és la nostra principal aposta política.

Tenim una enorme responsabilitat vers la joventut catalana i de la resta del món, responsabilitat que assumim amb alegria, il·lusió i compromís, convençut i convençudes, que aquesta actitud és l'única possible per a transformar la societat.





giovedì 17 dicembre 2009

Toros, lengua y estigma

He intentat que aquest espai reflectís, el mínim possible, la meva afició pels toros; però a falta d'un dia per l'inici del debat sobre l'abolició de les corrides al Parlament, em veig obligat a fer-ho.Us deixo, per tant, amb un article d'un company de Coalició, en Víctor Gómez Pin, on exposa d'una forma brillant, els motius d'uns i d'altres, i com la qüestió del patiment de l'animal ha de ser abordat amb més rigor del què s'està fent.


El Parlamento catalán debate una iniciativa de 'tono ecologista' sobre la abolición de las corridas de toros que enfrenta a partidarios y detractores de la 'fiesta'. Pero el asunto es más complejo de lo que parece.

VÍCTOR GÓMEZ PIN 16/12/2009

El 18 de diciembre se debatirá en el Parlament de Catalunya la aceptación a trámite de una iniciativa popular tendente a abolir las corridas de toros. Esta medida se inscribe en una secuencia de proyectos análogos, con arranque en abril de 2004, tras la declaración consistorial de Barcelona como ciudad anti-taurina.

Un segundo paso fue la moción abolicionista presentada también en el Parlament hace tres años, votada favorablemente, aunque postergada a efectos prácticos, quizás por la dificultad para asumir un provocativo párrafo que -evocando pretendidos estudios científicos- atribuía a los taurinos tendencias al abuso "hacia miembros de la sociedad, percibidos por los agresores como más débiles, como pueden ser las mujeres, los niños, los mayores o las personas inmigradas". Que nunca nadie haya pedido disculpas por esas palabras muestra que percibidos como débiles en Cataluña son en todo caso los taurinos, ya que pueden ser vejados en condiciones de total impunidad.

La abolición de las corridas de toros es ahora presentada como el corolario de un proyecto más general, que tendría marcado tono ecologista, apuntando a revitalizar el sentimiento de nuestra pertenencia a la naturaleza y la exigencia de proteger la biodiversidad. Tras estos argumentos abolicionistas es indudable que subyace un enorme problema filosófico y científico, en el que está en juego la concepción misma del hombre y de su lazo con las demás especies. Desde luego, una interpretación reduccionista del alto grado de homología genética que se da entre humanos y otros animales puede dar lugar a una revolución en el concepto que tenemos de comportamiento ético. Éste no pasaría ya por la exigencia de no instrumentalizar a los seres de razón, de tratar al hombre como un fin y nunca como un medio, sino por la empatía con todos los seres susceptibles de sufrimiento, en cualquier caso con aquellos dotados de sistema nervioso central.

Esta nueva ética tendría sin duda la dificultad de la coherencia, pues ¿cómo renunciar a la instrumentalización -empezando por esa forma mayor que es alimentarse de ellos- de seres dotados de sistema nervioso central, sin poner en entredicho las condiciones mismas de supervivencia de los humanos?

Una de las organizaciones que apoya la abolición con loable coherencia (pues, a diferencia de otras, se niega a hacer excepción de las fiestas consideradas oriundas de Cataluña, y que quedan prácticamente blindadas si prospera la presente iniciativa) dice en una resolución interna que "la tortura y los espectáculos crueles e inhumanos con los animales no pueden justificarse bajo la consigna de la tradición y la cultura". No puedo estar más de acuerdo.

Si la corrida de toros transgrediera ciertos imperativos éticos universales e irrenunciables (cosa que sí hace el que practica la vivisección sin anestesia de mamíferos superiores, o simplemente maltrata a su perro, confinándole en espacios donde no puede realizar su naturaleza) sería simplemente obsceno pretender defenderla en base a argumentos de fidelidad a tradiciones. El problema reside precisamente en determinar si la tauromaquia infringe alguno de estos imperativos absolutos. Obviamente los taurinos lo niegan y hasta suelen manifestar su sorpresa de que pueda considerárseles enemigos del pensamiento ecológico, o de carecer de sensibilidad para con los animales. Ecólogos, desde preservadores de medio ambiente en la baja Andalucía hasta responsables de los parques de la Camarga francesa; economistas, ganaderos o veterinarios, coinciden en que el mantenimiento de esos espacios que son las dehesas (parques auténticamente naturales, donde un animal criado por el hombre goza de condiciones para realizar su naturaleza específica, es decir, para actualizar todas las potencialidades para las cuales se halla genéticamente dotado) sería inviable sin la fiesta de los toros. Y enfatizan el hecho de que para el toro la corrida no significa tanto sufrimiento como combate (de 15 minutos tras una vida enteramente libre de más de cuatro años), combate que en absoluto rehúye, lo cual sería incomprensible si se busca la analogía con un ser torturado.

Los taurinos ponen asimismo de relieve que su contemplación del sacrificio del animal nada tiene que ver con una complacencia ante el sufrimiento del mismo. El sacrificio sería simplemente el precio por un rito de marcado peso simbólico y artístico, precio no mayor que el de tantos otros que se dan en las culturas europeas o no europeas.

¿Argumentos discutibles? Sin lugar a dudas, pero en cualquier caso es lógico exigir que no se tomen decisiones irreversibles al respecto antes de que un debate sereno haya tenido lugar, debate que ha de comprometer a sociólogos, ecólogos, filósofos, genetistas, artistas, etcétera. Las decisiones políticas en materia de costumbres y de ética han de ser expresión de este sereno deliberar y no preceder o sustituirse al mismo.

El problema ético de la relación con los animales afecta hoy a muchos colectivos, desde consumidores de ciertos productos gastronómicos, hasta pescadores, pasando por empresarios de la avicultura industrial o propietarios de animales domésticos. La misma dificultad que presenta la generalización de prohibiciones que supondrían la desaparición de actividades de gran peso económico hace que las propuestas abolicionistas sean permanentemente diferidas.

Los taurinos tienen, sin embargo, la sensación de una suerte de agravio comparativo y que, aun en una sociedad en la que muchas otras actividades susceptibles indiscutiblemente de violentar la conciencia ecologista o animalista son toleradas (simplemente por la relación de fuerzas), los taurinos son erigidos en chivos expiatorios, en nombre de una utilización política de la ecología, a veces sin relación con la ciencia ecológica, de cuyos corolarios los taurinos serían quizás ardientes defensores, simplemente si se les diera la posibilidad de posicionarse en un debate racional.

Y en otro orden de cosas, la radicalidad de los anatemas que se vierten sobre la fiesta de los toros es vivida como una suerte de repudio, no sólo por los taurinos, sino por tantos otros ciudadanos de Cataluña que, sin haber pisado nunca una plaza de toros, saben que la tauromaquia constituye una referencia de primer orden y una nota de identidad cultural para algunos de sus amigos o conocidos, y que lo era en cualquier caso para sus mayores. Entre estos últimos, a veces personas que fueron víctimas de la depredación económica por el franquismo de sus lugares de origen, y en consecuencia dolosamente forzadas a emigrar; personas que hoy son parte incuestionada del tejido social de Cataluña y probablemente han apoyado en su mayoría a las organizaciones constitutivas del llamado Tripartit; personas que hoy son padres de jóvenes cuya lengua propia es el catalán, y que no aciertan a entender que, en nombre de la pretendida voluntad de estos mismos hijos, se repudie algo que ha marcado hasta las metáforas de su lenguaje; personas en definitiva que sí han apostado a que una Cataluña soberana -y eventualmente independiente- se forjaría como espacio integrador de la diversidad de lenguas y culturas de los que en ella habitan: "No estigmatizar ni a los que están en contra ni los que están a favor, sea cual sea su idioma de origen", decía el entonces alcalde Joan Clos, tras el pleno que declaraba el carácter antitaurino de la ciudad de Barcelona. Si se trataba meramente de defensa de los animales, ¿a qué venía esta farisaica alusión a la lengua? Conviene, en efecto, evitar que ese sello candente al que remite la palabra estigma sea impreso como marca de infamia, ni siquiera en aquellos que "por su idioma o su origen" podrían ser considerados mayormente susceptibles de abrigar vergonzosos sentimientos de empatía con lo que significa la fiesta de los toros.

Victor Gómez Pin es afiliado a Iniciativa per Catalunya.

mercoledì 9 dicembre 2009

El reloj de Aminatu


¿Cuánto tiempo podrá vivir Aminatu Haidar? La pregunta no pretende iniciar una disertación macabra sobre la capacidad de supervivencia del ser humano en condiciones extremas, sino poner sobre la mesa la necesidad, trágicamente impostergable, de solucionar un conflicto –el saharaui –que, resolución tras resolución de la ONU, parece no tener fecha de caducidad. Cuando se habla del conflicto saharaui se comete, demasiadas veces, el delito de cosificar su pueblo; el pueblo saharaui está formado por personas como Aminatu, cientos de miles de relojes, que señalan minuto tras minuto, la incompetencia –seremos benévolos- de una comunidad internacional que, en lugar de darles derechos, se limita a darle tiempo al tiempo.

Aminatu Haidar, en huelga de hambre desde el 15 de noviembre, ha señalado una fecha límite (los anglosajones, con razón, le llaman deadline) al conflicto saharaui. Se trata de una decisión valiente – "es un mérito pero se paga caro" diría el escritor Julio Cortázar- que requiere de una respuesta de igual valentía por parte del gobierno español. No puede ser que la respuesta del gobierno se centre en poner en marcha una maquinaria política y judicial para forzar a Aminatu a torcer su voluntad, no se puede responder a la dignidad de un pueblo con argucias judiciales. El gobierno no debe olvidar que el reloj de Aminatu señala días, horas y minutos, pero señala también las décadas de espera de un pueblo dispuesto a vivir.

La misma ética que impide al gobierno dejar morir a Aminatu, debería empujarlo a dejar vivir a todo un pueblo. "Tic, tac, tic, tac", suena en Lanzarote pero también en Tinduf. La neutralidad, en el conflicto del Sáhara, es un apoyo encubierto al gobierno marroquí; la neutralidad es la evidencia que, para el gobierno, los derechos de las personas y los acuerdos agropecuarios se miden en la misma balanza. En los próximos días habrá concentraciones de apoyo a Aminatu y a su pueblo y no podemos faltar; tampoco nosotros podemos darle más tiempo al gobierno, no podemos esperar nada de él, hay que forzar al gobierno a buscar una solución al pueblo saharaui; no les podemos fallar.

El próximo jueves 10 de diciembre, a las 19:00 frente la Subdelegación del Gobierno en Barcelona (Avda. Marquès d'Argentera 2)

lunedì 30 novembre 2009

¿Ayudas a los jóvenes? Mejor derechos.

Las ayudas del gobierno

Leo en Público que 60.000 jóvenes beneficiarios de las ayudas al alquiler no han cobrado los 210€ mensuales que les corresponden. La situación es a todas luces vergonzosa, porque supone un problema mayúsculo para los jóvenes implicados, pero esta tragedia no debe hacernos olvidar el planteamiento de la propuesta misma del gobierno, y muy especialmente, las alternativas de izquierdas que tenemos los jóvenes.


Las dificultades que tienen los jóvenes para emanciparse no son fruto de una fatalidad generacional sino de un entramado económico, social y cultural que los relega a ser ciudadanos de segunda. Las ayudas del gobierno pueden, ciertamente, aliviar alguna situación, pero para mejorar las condiciones de vida de la población juvenil es necesario acercarse a las causas de sus dificultades.


Y entre éstas observamos que la tasa de desempleo de los jóvenes dobla el paro nacional y, además, la mayor parte de los empleos de los jóvenes son temporales y mal retribuidos. O que el precio de los alquileres en España en relación a la renta es mucho mayor que la media europea. ¿Es justo que el conjunto de los españoles acabemos pagando 210€ a los propietarios de las viviendas que alquilan los jóvenes? Las supuestas ayudas al alquiler se convierten en ayudas al propietario.


Los jóvenes queremos derechos


Los jóvenes no queremos que el conjunto de la población nos ayude a pagar nuestro alquiler; los jóvenes queremos ejercer nuestro derecho a un empleo digno, nuestro derecho a una educación pública y de calidad y nuestro derecho a emanciparnos. Y estos derechos entran en contradicción con un sistema económico y social basado en el máximo lucro en el menor tiempo posible, o sea, con el capitalismo.


El gobierno debe tomar medidas para garantizar la emancipación de los jóvenes pero dichas medidas deben afectar el funcionamiento mismo del capitalismo. Y no somos ingenuos, cuando afirmamos la necesidad de afectar el capitalismo no nos referimos a abolir la propiedad privada y asunto resuelto. No, por ahora.


Afectar el capitalismo, significa poner restricciones a su propia lógica, no tenerle miedo. Con la caída del muro de Berlín, la lógica capitalista se erigió como un edificio inquebrantable, cualquier decisión que no concordara con la lógica del libre mercado se convertía en una herejía. En Europa se olvidó que todos los derechos que adquirimos los trabajadores, incluso los más asumidos como el derecho a vacaciones o a la sanidad, constituyen, bajo la sombra del capitalismo, una tremenda herejía: no son rentables, ¿Y qué?


Posiblemente la ampliación del parque de viviendas públicas para alquiler juvenil supondría menores beneficios para los arrendadores privados, ¿y qué? Posiblemente el aumento de los contratos indefinidos a los jóvenes supondría mayores gastos para los empresarios, ¿y qué? El capitalismo nos trae sin cuidado.


Nuestra calidad de vida, nuestros sueños y nuestras esperanzas no computan en los balances financieros de las empresas, y sin embargo, son lo que dan sentido a nuestras vidas. Por esto, los jóvenes le echamos un pulso a la mano invisible del mercado y que el gobierno decida, con o sin talante, de qué lado está.

mercoledì 25 novembre 2009

Nacida para ser de un salvaje

Sóc poc procliu a omplir aquest espai amb una cançó, però avui farem una excepció.


Desde siempre, ya desde el primer instante mi educación estuvo abrazada al silencio. Ese silencio que de forma definitiva convertiría mis palabras en el eco de las tuyas. Desde entonces, o sea desde siempre, persigo un mundo libre en el cuál sentirme libre. Libre de reproches, libre de lamentos, libre de ser yo quien tenga que decir lo siento... lo siento De mi no se esperaba ningún otro testimonio que el llanto, llanto por ti, llanto por él, llanto por los otros, vosotros. Para cuando nosotras . Cuanto ¿Cuándo?, cuanto tiempo de silencios. Mi mente es el producto de aquello que tu has querido. Mi cuerpo el resultado de aquello que has deseado. Cosificado, comprado y vendido como una mercancía a la ponéis un precio. Necios. Nada, desde la cuna he sido condenada a un régimen de insultos, de gritos y golpes. Reconociendo antes la represión que la caricia, haciéndome sentir más inferior que diferente. Mutilasteis mi cuerpo justo a la vez que mi mente. Mi lugar debía estar al lado de ese gran hombre, su sombra, su espejo, su descanso, mi desgracia. A eso me obligasteis, eso me enseñasteis, a ofrecer una sonrisa aún detrás de una paliza. Muecas de aprobación cuando no de puro agrado. Ajena a mí misma, fiel al sufrimiento. He llegado a sentir asco de mi propio sexo. Sola en su casa, sola en su cama, sola en su todo puesto que mío no era nada. Testigo de cómo hacíais oscilar mi propia imagen entre la de una puta y la de una perfecta madre. Entre golpe y golpe he sido nadie, entre golpe y golpe he sido nada. Entre golpe y golpe, nacida para ser de un salvaje. Por mi doble condición a la vez: la de ser pobre y la de ser mujer.

mercoledì 18 novembre 2009

El Moviment estudiantil de Catalunya a debat

La mia praticità consiste in questo: nel sapere che a battere la testa contro il muro è la testa a rompersi e non il muro,

Antonio Gramsci

Avui és 18 de novembre i a les universitats ningú parla de la manifestació d’ahir. Podria ser perquè alguns i algunes estudiants no han pogut anar a classe, perquè han de treballar per pagar-se els estudis i amb l’aplicació de Bolonya, els horaris no ho permeten compaginar treball i estudi. Potser serà perquè ja hem passat l’equador del quadrimestre i, amb la immensa quantitat d’alumnes que tenen els professors, la famosa avaluació continuada s’ha quedat reduïda a posar exàmens i perdre hores de classe. O senzillament s’han quedat al bar de la facultat, convençuts i convençudes que quan acabin el grau no trobaran cap feina digna. Però, a vegades no cal buscar tantes excuses: si els estudiants no parlen de la manifestació d’ahir és perquè ahir no va haver-hi cap manifestació.

Després d’un curs amb grans mobilitzacions, ocupacions a desenes de facultats, aturades de classes i una espectacular mediatització del moviment estudiantil, l’únic que en queda són estudiants amb judicis i expedients a sobre, bé l’únic no, també queda la realitat, d’un procés de Bolonya que avança sense fissures. Potser ha arribat el moment d’aturar-nos un moment i repassar què hem fet de bé i de malament.

Durant l’any passat una part del moviment estudiantil de Catalunya va apostar molt fortament per una major combativitat del mateix; membres d’una de les organitzacions que van defensar el canvi d’estratègia em van arribar a afirmar que es podia arribar més lluny amb una minoria molt mobilitzada que amb una majoria massa procliu a l’acomodament. En aquell moment vaig manifestar que no hi estava d’acord, sempre he cregut que no serveix de res avançar sense el conjunt de la població, l’única força de l’esquerra és que les nostres propostes beneficien objectivament a una majoria, sempre m’ha semblat ridícul pretendre afrontar la nostra activitat sense la nostra única força.

Els aconteixements de l’any passat, però, feien complicat explicar aquesta posició. La repressió cap a estudiantes i estudiants, que va provocar l’augment de la combativitat, va generar una àmplia mobilització de la comunitat universitària; la mobilització, però, va sortir del terreny de política per situar-se en el de la denuncia policial, terreny en què, per cert, va comptar amb la complicitat dels mitjans que van veure, en la repressió estudiantil, una oportunitat per desgastar el conseller Saura i el Tripartit.

I mentre sortíem del terreny de la política, l’aplicació de Bolonya avançava implacable malgrat que les consultes entre l’estudiantat reflectien una oposició considerable cap a la manera com s’estava construint l’Espai Europeu d’Ensenyament Superior. Òbviament, les veus crítiques amb el desenvolupament de la mobilització estudiantil van ser titllades de reformistes, com si l’estratègia a llarg termini, l’anàlisi de la correlació de forces i la recerca d’aliances amples per assolir propostes polítiques no fossin pròpies dels i les revolucionàries. Encara resultarà que els processos revolucionaris s’han fet sense cap mena d’anàlisi a cop d’intentar baixar, sí o sí, a manifestar-se per Les Rambles.

En resum, hem d’aprendre dels errors del curs passat, i n'hem d’aprendre tots i totes, perquè tots i totes en tenim una part de responsabilitat pel què vam fer o pel que vam deixar de fer. Si de debò volem construir una universitat per a tothom, haurem de comptar amb tothom i haurem de mobilitzar en base a objectius assolibles, per tal que el nostre discurs no caduqui d’un any a per l'altre. La nostra oposició al procés de Bolonya no ens ha de fer oblidar que el que volem és una universitat pública gratuïta i de qualitat, és a dir, baixar les taxes, més beques, baixar la ratio d'alumnes per professor, més serveis, que els continguts de les assignatures no els determinin les empreses, que la Universitat formi persones critiques, major democràcia etc. Aquestes propostes polítiques eren els nostres arguments quan cridavem no a Bolonya, però també quan ens oposavem a la resta de lleis universitàries estatals i nacionals. Per això toca tornar-les a posar sobre la taula i explicar que els i les estudiants no ens limitem a estar en contra, sinó que tenim un alternativa i demostrar que no som una generació revoltada sinó de revolucionària.

sabato 19 settembre 2009

Jean Jaurès, cent cinquanta anys de socialisme i pacifisme


Avui, Jean Jaurès tindria cent cinquanta anys. Polític, periodista i pacifista, va conscienciar-se amb la vaga de miners de Carmaux, amb l'afer Dreyfus o amb la seva oposició a la primera guerra mundial. Després de fundar el diari L'Humanité, que dirigiria fins al seu assassinat, va contribuir al naixement de la Secció Francesa de la Internacional Obrera.

Amb els anys, la seva popularitat, ha situat a Jaurès com el major referent de l'esquerra francesa, fins al punt que el mateix Nicolas Sarkozy, amb el seu habitual oportunisme, ha reivindicat el seu bagatge polític i personal. El fenòmen no és pas aïllat, tot moviment polític nacional té tendència a apropiar-se del llegat dels personatges històrics més rellevants per a la història del pais. Ho ha fet la revolució Cubana reivindicant la figura de Martí, o la Bolivariana amb la de Bolívar. Però també el conservadurisme italià amb la de Gramsci o la dreta francesa amb el de Jaurès.

Hi ha, però, diferències entre l'apropament de l'esquerra i la dreta a les figures històriques del moviment progressista. Els primers s'hi apropen -ens hi apropem-, per tal d'iluminar, amb el seu pensament i la seva acció, la nostra realitat. Els segons, en canvi, s'hi apropen per amagar-les, per cobrir-les, per evitar que cap raig de llum amenaci en revelar la naturalesa de les injustícies d'aquest món, injustícies de les que són responsables, o en el millor dels casos, còmplices.

Jaurès va lluitar per la pau i la justícia social, i a més ho va fer convençut que aquests objectius només eren possibles amb la unió de tota l'esquerra, el llavors anomenat Bloc de Gauches. Cent cinquanta anys més tard, els comunistes catalans seguim defensant la unitat de l'esquerra i els francesos han creat el Front de Gauche. Ara entenc perquè van matar a Jaurès.