dilluns, 26 de març del 2012

La llibertat de Joan Margarit



La llibertat és la raó de viure,
dèiem, somniadors, d’estudiants.
És la raó dels vells, matisem ara,
la seva única esperança escèptica.
La llibertat és un estrany viatge.
Són les places de toros amb cadires
damunt la sorra en temps d’eleccions.
És el perill, de matinada, al metro,
són els diaris al final del dia.
La llibertat és fer l’amor als parcs.
La llibertat és quan comença l’alba
en un dia de vaga general.

És morir lliure. Són les guerres mèdiques.
Les paraules República i Civil.
Un rei sortint en tren cap a l’exili.
La llibertat és una llibreria.
Anar indocumentat. Són les cançons
de la guerra civil.
Una forma d’amor, la llibertat.

divendres, 16 de març del 2012

La amenaza de conflicto en la introducción del sufragio en la España del s.XIX


Resumen

En este artículo contrastamos, para el caso español, la hipótesis de Acemoglu y Robinson (2000) según la cual la extensión del sufragio se debió a la amenaza de una revolución. Para hacerlo analizamos la historia de España desde 1808 hasta 1870. En contra de lo ocurrido en otros países, en España las clases oligárquicas identificaron la extensión del sufragio con un mayor riesgo de revolución, de modo que su respuesta ante la amenaza de conflicto fue el absolutismo. La burguesía, por lo contrario osciló entre la extensión del sufragio con el resto de la población y la colaboración con la oligarquía para mantener su estatus económico.

Introducción

¿Por qué la élite política de un país querría extender el derecho a voto a sectores más amplios de la población? Aidt y Jensen (2011) tratan de responder a esta pregunta analizando la evolución del censo electoral en Europa entre 1820 y 1938. Su hipótesis, basada en el trabajo seminal de Acemoglu y Robinson (2000), es que las clases gobernantes extienden el sufragio para evitar una revolución que aún les perjudicaría más.
¿Es esta hipótesis aceptable para el caso español?  Una primera aproximación nos indica la ambición de nuestra pregunta: en el siglo XIX España escribió hasta 8 constituciones: Carta de Bayona (1808), Constitución de Cadiz de 1812, Estatuto Real de 1834, Constituciones de 1837, 1845, 1856 (no promulgada), 1869 y 1873. Por si la cantidad de constituciones no fuera suficiente, debemos tener en cuenta que la concatenación de constituciones no significó un progreso en la democratización del país y, en particular, en la extensión del sufragio sino que implicaron indistintamente períodos de progreso y de retroceso democráticos. Basta decir que la Constitución de Cadiz ya contemplaba una forma indirecta de sufragio universal masculino[1].
Si España ya era different en la proliferación de Constituciones a lo largo del siglo XIX, no lo es menos en la organización de eventos revolucionarios; de acuerdo con las fuentes de Aidt y Jensen (2001), hubo hasta 11 sucesos revolucionarios en España a lo largo del XIX: sublevación del coronel Riego en 1820, Revuelta de los “Malcontents” en 1827, Quema de Conventos entre 1835 y 1836, Revuelta del General Espartero en 1840, Levantamiento en Barcelona en 1842-43, Revuelta de Espertero y O’Donnel 1854-56, Sublevación del Cuartel de San Gil en 1866, Revolución de 1868, Alzamiento Carlista 1873-74, revueltas anarquistas de 1890.
Como el lector podrá intuir, en un contexto como el que hemos presentado, es muy complicado extraer conclusiones sobre los determinantes de la extensión del sufragio que sean aplicables a lo largo de todo el período estudiado. Los resultados e hipótesis que presentaremos a continuación deben interpretarse, por consiguiente, con la oportuna cautela.
Antecedentes (1789-1837)

Para entender el sistema político de la España de principios del siglo XIX y su posterior evolución hay que caracterizar el poder económico y político que tenía la nobleza y la iglesia en detrimento del resto de la población y, en particular, de una burguesía que en otros países de Europa como Inglaterra, Holanda o Francia, “participaba en la dirección del Estado con una fuerza cada vez mayor”[2] : el tipo de Estado era la monarquía absoluta y entre nobles y la Iglesia poseían dos terceras partes de las tierras. Esta relación de propiedad les proporcionaba rentas (poder económico) e influencia (poder político)  a través de los derechos señoriales.
Contrariamente a lo que el modelo de Aidt y Jensen postularía, el efecto que tuvo la Revolución Francesa de 1789 sobre las capas dirigentes españolas (rey, nobleza e iglesia) no fue una concesión de poder político a las clases subalternas para evitar la revolución sino que identificaron las tímidas reformas ilustradas a un mayor riesgo de revolución de modo que actuaron en la dirección opuesta: “Todos los reformistas son separados del gobierno y la administración. En 1790 se cierra la frontera con Francia, y poco después se suprimen los periódicos, se limitan las Sociedades de Amigos del País y se reactiva la Inquisición, que en su celo, no sólo prohíbe las obras de Rousseau y Montesquieu, sino también las de Cervantes.”
Si que parece, sin embargo, que la guerra tuvo un efecto positivo para la extensión del sufragio tal y como sostienen Aidt y Jensen (2011)[3]. Este efecto lo podemos observar tanto en el Estatuto (no promulgado) de Bayona de 1807 como en el sistema electoral de la Constitución de Cádiz de 1812. La justificación que dan Solé Tura y Aja (1977) al carácter progresista[4] del Estatuto de Bayona de 1807 era el hecho que Napoleón era consciente que un sistema político menos representativo podría generar un rechazo adicional en España puesto que podía ser percibido como una imposición exterior y, sus gobernantes, como unos usurpadores del poder político. La tímida extensión del sufragio respondía, por lo tanto, a un intento de legitimar una injerencia extranjera.
Esta justificación, sin embargo, no es extrapolable a la extensión[5] del sufragio incluida en la Constitución de Cádiz de 1812. Para entender dicha Constitución hay que tener en cuenta que la resistencia contra la invasión Napoleónica contaba con el Clero y la Nobleza que buscaban el retorno al absolutismo pero también con sectores liberales e ilustrados que vieron la oportunidad de iniciar un proceso de reformas. El pueblo que fue el principal responsable del alzamiento popular era partidario de muchas de las reformas de los liberales pero compartía con los absolutistas el “retorno del rey y el establecimiento de la religión”[6].
La propia estructura organizativa de la resistencia, organizada entorno a Juntas locales y provinciales que se coordinaban a través de una junta central creemos que es fundamental para entender la extensión del sufragio de la Constitución de 1812. A pesar que éstas de disolvieran en 1810, la soberanía nacional ya se había ejercido de modo que en la negociación con los absolutistas, la burguesía tuvo una correlación de fuerzas favorable.
En definitiva, la propia organización de los alzamientos para tomar el poder político, condiciona la organización política posterior a una hipotética victoria y cuando estos alzamientos no parten del ejército sino de las clases populares, la organización se realiza bajo formas democráticas que son recogidas en el régimen resultante.

La extensión del sufragio

Hasta 1837 no se volvería a un nivel de sufragio comparable con el de la Constitución de Cádiz. A continuación veremos la evolución del censo sobre el total de la población de las reformas electorales sucesivas.  El objetivo de nuestro estudio no es analizar los determinantes de la evolución del sufragio sino de su extensión, de modo que nos limitaremos a analizar los determinantes de las ampliaciones de 1837, 1854, 1870.

Entre el Estatuto Real de 1834 y la Ley Electoral de 1837, el sufragio se amplia del 0,15% de la población hasta el 2,2%. Según Sánchez Agesta (1955), el argumento esgrimido por los constituyentes para justificar el cambio de sistema electoral era la necesidad de “extender el número de electores inmediatos para impedir el soborno de los compromisarios”.  Esta extensión, sin embargo, no podía extenderse demasiado puesto que, como afirmó en las Cortes el progresista Antonio González: “Y así es que los de las clases proletarias, que no tienen toda la independencia que deben tener para dar su voto en los colegios electorales, no tendrán ciertamente ese derecho. ¿Y por qué? Porque eso mismo favorece la causa  de la libertad, pues un individuo que no tiene independencia se puede conocer cuan fácil sería que vendiese su voto”.  Cabe mencionar, sin embargo, que los progresistas (principales valedores de la extensión del sufragio) perdieron las elecciones.
 Viendo los resultados de las elecciones, hay argumentos más sólidos.  Solé Tura y Aja afirman que “la constitución de 1837 intentaba implantar en España un sistema parlamentario semejante al francés o al belga, en los que se inspira ampliamente” hecho que justificaría la hipótesis de Persson y Tabellini (2009) según la cual la decisión de introducir democracia por las élites políticas de un país podrían condicionar la decisión de democratizar otros países.  
La ley electoral de 1846, promulgada por los moderados dentro de un nuevo proceso constitucional, significó un descenso significativo del censo electoral hasta el punto que, según Josep Fontana (2006), “permitía llegar a diputado con poco más de 60 votos”.  Según Solé Tura y Aja (1977), “el régimen moderado se consolida porque concede a la oligarquía agraria y financiera las riendas del poder, permite a la burguesía, que mantiene en segundo plano dentro del Estado, una acumulación de capital segura gracias a la regulación estrictísima del orden público y a la represión sobre el movimiento obrero así como a ciertas mejoras en la infraestructura económica. “.
Esta consolidación, sin embargo, significó que los progresistas dejaran de confiar en las elecciones para conseguir el poder político, creando las bases para la revolución de 1854. Los progresistas (participantes en al revolución) tenían interés en volver a ampliar el censo y así lo hicieron. No estamos, por consiguiente, ante una concesión de sufragio, sino ante una imposición de los progresistas para mantener su poder político. Conviene notar que aunque el censo aumentara de 1837 a 1854, este aumento no se debe a un cambio legislativo sino a la evolución de la sociedad española que permitió que más ciudadanos cumplieran con los requisitos para votar recogidos en la ley de 1837.  Esta observación no contrastaría tampoco la teoría de la modernización puesto que la implicación entre el aumento de la riqueza y el aumento del censo no se da por motivos políticos sino, más bien, por rigidez legislativa.
Analicemos, por último la extensión del sufragio de 1870.  La reforma de 1870, una vez más, no es el resultado de una cesión directa por parte de las élites dirigentes sino de una revolución; en este caso la de 1868, más conocida como “La gloriosa”. Dicha revolución tiene dos determinantes: la crisis económica mundial que afecta a España en 1866 y la falta de representatividad del régimen[8]. Estos determinantes permitieron forjar una amplia alianza que iba desde el movimiento obrero hasta sectores de la burguesía no representados políticamente por el régimen isabelino; un régimen que, según Solé Tura y Aja “sirvió para consolidar a la oligarquía –unas 500 familias se decía- compuesta por latifundistas, banqueros, especuladores y, en parte, industriales”.
La ley electoral de 1870, de acuerdo con la Constitución de 1869, responde a esa amplia alianza antioligárquica pero esta alianza no es suficiente para explicar la extensión del sufragio hasta el sufragio universal (basta el ejemplo de la Constitución de Cádiz).  En 1869, a diferencia de 1812, el pueblo no sólo participó en la caída del régimen precedente sino que éste había roto los lazos con la oligarquía. Hay distintos factores que pueden explicar este cambio: el efecto de las revoluciones de 1848 que acabaron con la Europa de la restauración, la creación del partido republicano y demócrata como consecuencia del hartazgo de sectores de la pequeña burguesía hacia el partido moderado y progresista o la frustración de los campesinos por no poder acceder a los beneficios de la desamortización (sucesos del Arahal, sublevación de Loja, etc.).
Hay que notar, sin embargo, que a pesar de que el sufragio universal llegara como consecuencia de una revolución, puede interpretarse como una cesión. Al fin y al cabo quien introduce el sufragio universal para la elección de las Cortes Constituyentes de 1869 es el gobierno provisional designado por el general Serrano y no las distintas Juntas organizadas para derribar al régimen.  Según Solé y Tura (1977): “El gobierno provisional, al tiempo que privaba de poder a las juntas, ponía rápidamente en marcha un programa de reformas gubernamentales y convocaba elecciones constituyentes, no sin antes pronunciarse a favor de la fórmula monárquica; (…) el derecho de reunión y asociación y el sufragio universal son inmediatamente aprobados por sucesivos decretos del gobierno provisional.”. Esta interpretación podría ser compatible con al hipótesis de Acemoglu y Robinson, según la cual, la extensión del sufragio se debió a la amenaza de una revolución.

Conclusión

Hemos analizado el periodo desde 1808 hasta 1870 y hemos visto que los determinantes de la extensión del sufragio no son homogéneos pero tienen una característica común. Las principales extensiones del sufragio en España (1812, 1837, 1854 y 1870) se dan después de guerras, alzamientos militares o revoluciones.
La aristocracia ligada al absolutismo no extiende el sufragio por miedo a una revolución sino como consecuencia de ésta. La burguesía, en cambio, oscila entre la alianza con la aristocracia para consolidar su poder económico y político limitando la extensión del sufragio y la alianza con las clases más populares extendiendoles el sufragio para evitar una revolución de éstas.
Nuestro estudio, además, respalda la tésis de Janowitz según la cual la guerra tendría un efecto positivo en la extensión del sufragio y es compatible con la teoría aprendizaje social de  la de Person y Tabellini.  Queremos constatar, por último, que en el estudio no hemos tenido en cuenta las limitaciones de la participación electoral en España, unas limitaciones que quedan reflejadas en el hecho que todas las elecciones celebradas entre 1836 y 1931 fueron ganadas por el gobierno que las convocaba[9]. Dichas limitaciones deberían ser incorporadas en futuros estudios.
 

Bibliografía

Acemoglu, D. y Robinson, J. «Why did the West extend the franchise? Growth, inequality and democracy in historical perspective.» Quaterly Journal of Economics 65, 2000: 1167-1199.
Aidt, T. y Jensen, P. «Workers of the World, Unite! Franchise Extensions and the threat of Revolution in Europe, 1820-1938.» CESifo Working Papers 3417, 2011.
Fontana, J. «El Partido Popular y la Constitución de Cádiz.» El País, 19 de febrero de 2006.
Moliner, A. «Liberalismo y democracia en la España del siglo XIX: las constituciones de 1812 y 1869.» Revista de historia Jerónimo Zurita 85, 2010: 167-190.
Sánchez Agesta, L.  Historia del constitucionalismo español, Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1955.
Solé Tura, J. y Aja, E. Constituciones y períodos constituyentes en España (1808-1936). Madrid: Siglo veintiuno, 1977.
Persson, T y Tabellini, G. «. Democratic capital: The nexus of political and economic change.» American Economic Journal: Macroeconomics 1(2), 2009: 88-126.
Varela, J. «Propiedad, ciudadanía y sufragio en el constitucionalismo español (1808-1845).» Historia Constitucional N. 6, 2005.





[1] “La Constitución gaditana introduce los principios de unicameralidad (art. 27), la responsabilidad ministerial (secretarios de despacho) y la inviolabilidad de los diputados. La representación de la nación se establece en las Cortes mediante la elección en cuatro grados (vecinos, electores de parroquia, de partido y diputados de provincia): sufragio universal masculino y directo el primero, indirecto los restantes (arts. 45,75 y 91). Se excluye a quienes no tengan una determinada posición económica para ser diputado (art. 92). La duración de la legislatura es de dos años. En la representación se excluye a la mujer, castas americanas y sirvientes domésticos (arts. 29 al 92).” Moliner (2010)
[2] Solé Tura y Aja
[3] Los autores se basan en los trabajos de Janowitz (1976) y Ticchi y Vindigni (2009)
[4] El carácter progresista del Estatuto de Bayona debe ser considerado en su contexto histórico tal y como sugieren Solé Tura y Aja (1977): “El Estatuto de Bayona organizaba España como monarquía limitada y hereditaria, en que el monarca –José I- continua ocupando el centro del poder político, pero con la obligación de respetar los derechos ciudadanos proclamados en el texto y la necesidad de contar con la voluntad de instituciones embrionariamente representativas, reguladas también por la constitución. Significaba un paso importante respecto al absolutismo hasta entonces vigente.””
[5] “La residencia constituye la única condición para ser elector y candidato –aunque se prevé una exigencia de renta para éstos- y el sistema es indirecto en cuatro grados: vecinos, electores de parroquia, electores de partido y diputados.” Solé Tura y Aja (1977)
[6] Solé Tura y Aja (1997)
[7] Datos de Solé Tura y Aja (1977)
[8] “la represión continua siendo la única respuesta ante las críticas y aspiraciones políticas de los sectores no incluidos directamente en el gobierno”. La contradicción del régimen oligárquico y conservador resulta irresoluble y desde 1866 hasta la revolución hay un estado de excepción casi continuo” Solé Tura y Aja (1977)
[9] Fontana, J. (2006)

dimarts, 7 de febrer del 2012

Paseos con mi madre

Durant els darrers dies he llegit "Paseos con mi madre" de Javier Pérez Andújar. Es tracta d'un llibre que difícilment pot ser classificat en cap dels gèneres habituals ja que recorre la novela, l'autobiografia i l'assaig com tan bé feia el Pier Paolo Pasolini de les Cartes Luteranes.
No és tampoc senzill enumerar les qüestions que l'autor planteja al lector que van des de l'evolució de les lluites obreres a Catalunya, la configuració urbanística de la periferia Barcelonisme, l'ús social del català i la funció de la llengua, el desencant d'una generació cap a la lluita política (lluita política que, en el San Adrián de Pérez Andújar, porta les sigles del PCC).
Us deixo per tant amb la ressenya d'Albert Recio i aprofito per recomenar-vos la seva lectura.

La literatura ha sido terreno casi exclusivo de las clases dominantes. La mayoría de personajes literarios son de alta y media extracción social, como mucho aventureros y desclasados. La población obrera es una de las grandes ignoradas. Excepto en la literatura épica revolucionaria su papel es casi siempre de figurante. Basta repasar la geografía espacial y social producida en mi ciudad, Barcelona, para ver el desequilibrio existente entre la estructura social y lo que se lee en los libros. La clase obrera no tiene quien le escriba.
La obra que recomiendo no pretende cubrir este vacío. Como todo lo que he leído y oído de su autor tiene la suficiente modestia y seriedad para no presentarse como representante de nada. Pero explica más las vivencias reales de un espectro concreto de la clase obrera de la conurbación barcelonesa que muchas de las visiones míticas de la intelectualidad de izquierdas. Y es que lo que se escribe sale de la experiencia vital del propio autor, de su vivencia como hijo de inmigrantes andaluces en Sant Adrià del Besós, de lo que significó la transición para una clase obrera primero ascendente y despues derrotada. De la complejidad que supone el vivir en los márgenes de la metrópoli, el sentirse de fuera y, a la vez, el insertarse en la misma gracias a la educación. Las vivencias personales que Pérez Andújar relata de sus amigos, el alejamiento de la acción política y el refugio en una honesta actividad cultural explican mejor que en ningún lado el proceso que ha ocurrido en otros muchos barrios obreros de la periferia. El itinerario moral, cultural y personal que refleja es también el que puede encontrarse en otras zonas obreras de la ciudad, como mi querido Nou Barris. El autor no pretende adoctrinar, ni presentarse como un representante de nada, pero precisamente por ello consigue verter una reflexión y plantear un cuadro social que junto al goce de la lectura da muchas pistas sobre una parte de nuestro pasado reciente. Ni apocalíptico ni integrado, simplemente una voz en primera persona que da la impresión de conocimiento profundo de las cosas, no exento de perplejidad. Emocionante y totalmente recomendable.
Albert Recio Andreu

dissabte, 4 de febrer del 2012

La democracia es una cosa que se puede tocar

La democracia la fueron conquistando estos hombres y mujeres calle por calle, árbol por árbol. La democracia es una cosa que se puede tocar, y que esta gente tuvo en sus manos durante días seguidos y noches enteras. Conseguir un colegio público en un barrio que no lo tenía; la construcción de un ambulatorio donde no llegaban los médicos; dejar una plaza sin edificar para que los niños jueguen; hacer un polideportivo para que el único deporte no sea apedrear perros; lograr que pase el autobús por donde no pasaba nada o que llegue el metro a donde no llegaba para poder ir al trabajo sin necesidad de pisar charcos, sin aguantar la lluvia y el frío de la madrugada, sin andar por los descampados que separaban el barrio de los transportes públicos, esa es la democracia que hicieron realidad esas gentes encerrándose en los locales de sus asociaciones de vecinos, encadenándose a verjas, cortando el tráfico, protestando en la calle, luchando. La democracia es algo que se ve y se toca, y donde no se percibe es que no la hay. La democracia es ante todo una cosa de manobras porque en última instancia se hace con las manos. Y todo esto que ya está, los ambulatorios, las bocas de metro, los colegios públicos..., es también lo primero que se pierde cuando desaparece la gente que los ha traído. Quienes llegan detrás creen que eso lo pone la naturaleza, como las hierbas y los saltamontes. Pero lo pone la política, y las cosas hay que conquistarlas permanentemente. Lo primero que ha quitado el Gobierno de Convergència al recobrar el poder ha sido eso: bocas de metro, guarderías, maestros y hospitales públicos, porque las personas que los pusieron o se han muerto o ya no están para defenderse.

(Paseos con mi madre, Javier Pérez Andújar)

dimarts, 10 de gener del 2012

TMB51: Anàlisi i Alternatives

Durant el dia 10 de gener hi havia convocada una vaga d'usuaris de transport públic impulsada per un moviment ciutadà anomenat #TMB51 en record a la Vaga de Tramvies que hi hagué a Barcelona l'any 1951. Segons Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), el metro i els autobusos han registrat 5.200 validacions més que qualsevol altre dia laborable fins a les 16:00 fet que, deixant de banda la fiabilitat de la font, indica un seguiment molt feble de la convocatòria. No em detindré a analitzar el perquè de l'escàs seguiment de la vaga (ho vaig fer en aquest altre post) sinó a plantejar alternatives, que és el que toca.

En primer lloc hem de ser conscients de la particularitat del moment històric. A diferència d'altres períodes, la gestió de la crisi econòmica per part dels governs de la Unió Europea no suposa un atac parcial als nostres drets, sinó que afecta alhora a tots els pilars de l'Estat del Benestar així com a les polítiques de redistribució fiscal que havia caracteritzat el pacte de classes a Europa (resultat de la victòria antifeixista a la Segona Guerra Mundial i de les concessions davant l'amenaça del Socialisme). Aquesta dimensió global de les agressions que estem patint s'ha d'entendre com una oportunitat per connectar les diferents lluites parcials així com les estructures organitzatives que les sustenten. Tota lluita parcial ha de ser canalitzada pels instruments dels que ens hem dotat per dur a terme la resta de lluites (assemblees, sindicats i organitzacions polítiques).

En segon lloc hem de diferenciar entre el malestar per les polítiques que s'estan aplicant i el seu rebuig. Objectivament és evident que les mesures que s'estan aplicant compten amb el malestar de la gran majoria de la població però aquest malestar no es tradueix de forma immediata en rebuig ja que moltes persones consideren que les mesures són necessàries. És necessari, per tant,desmuntar la idea generalitzada de que "hem viscut per sobre de les nostres possibilitats" i ara ens toca, a tots, assumir-ne les conseqüències. La idea no s'aguanta per enlloc perquè ni vam viure tots per sobre de les nostres possibilitats durant l'època de creixement econòmic (Alberto Garzón assenyala, de fet, que el nostre salari real va disminuir) ni les mesures estan afectant a tothom per igual (el creixement de les ventes d'automòbils de luxe n'és un bon exemple). Si som capaços d'explicar això bé, podrem passar del malestar al rebuig.

Un cop hem aclarit el marc en el que ens trobem és el moment de pensar alternatives. Una possibilitat seria emmarcar la lluita pel transport públic en el que segon Carlos Martínez d’Attac Andalusia seria una Vaga General Ciutadana. Una altra possibilitat seria plantejar una mobilització pel transport públic que enfortís el teixit associatiu existent i, en particular, el moviment sindical i les assemblees. La idea consistiria, per un costat, en editar una T-Dia i vendre-la a un preu simbòlic (una mil·lèsima part del SMI), la venda aniria acompanyada de la recollida d’una signatura per part de la persona compradora i, per l’altre, en assolir un acord amb els treballadors del transport públic perquè no multessin les persones que utilitzessin de la T-Dia durant un dia concret. En cas en que, malgrat el suport dels i les treballadores, hi hagués multes, aquestes podrien ser cobertes amb els diners recaptats per la venda dels títols.

diumenge, 8 de gener del 2012

Per què no secundaré la vaga d'usuaris de transport públic del 10 de gener

Durant les darreres setmanes, la indignació davant l'augment de les tarifes del transport públic a l'Àrea Metropolitana de Barcelona s'ha canalitzat cap a un moviment ciutadà anomenat #TMB51 que, a través de les xarxes socials, reivindica una vaga d'usuaris del transport públic. Després de dies reflexionant-hi he decidit no secundar la vaga pels següents motius.

En primer lloc perquè les condicions han canviat molt des de 1951. La vaga de tramvies de 1951 esclatà en un context en què les vagues de treballadors estaven prohibides pel règim franquista de manera que la millor manera de protestar era realitzant una vaga d’usuaris que era més difícil de perseguir. La vaga convocada pel dia 10 de gener no parteix de l'anàlisi de quin és el millor instrument de lluita sinó de la nostàlgia per un moment històric del moviment obrer català.

En segon lloc perquè la vaga de 1951 va ser una vaga indefinida i el seu èxit va consistir precisament en la pèrdua d’ingressos de la companyia de tramvies (5 milions de les antigues pessetes, que actualment equivaldrien a 20 milions d’euros). Per fer-nos una idea de la magnitud de l’empresa, l’adhesió a la vaga va ser d’entre el 97 i el 99%. La vaga convocada pel dia 10 de gener no és una vaga indefinida i ni el més optimista dels impulsors pot preveure un seguiment significatiu de la mateixa.

En tercer lloc, perquè la vaga de 1951 va estar ben definida i acotada, és a dir, afectava únicament al transport en tramvia i no la resta de transport públic (cal notar que el tramvia constituia el principal mitjà de transport en els trajectes urbans de Barcelona). La vaga convocada pel dia 10 de gener és una vaga que afecta a tots els mitjans de transport públic sense haver avaluat de forma exhaustiva les alternatives als mateixos fet que comporta que per a molta gent sigui practicament impossible secundar la vaga d'usuaris sense absentar-se a la feina.

En quart lloc perquè l'espontaneitat de la vaga de 1951 responia a la repressió sistemàtica del Règim Franquista cap a qualsevol mena d'organització popular, mentre que la falta d'organització de la convocatòria pel 10 de gener respon, fonamentalment, a la precipitació dels convocants. La vaga, en una situació política com l'actual ha de ser la culminació d'un procés d'enfortiment organitzatiu per tal que aquesta rerverteixi en l'organització de les classes populars.

En cinquè lloc, perquè malgrat la indignació davant la pujada de les tarifes, existeix encara un consens a la societat catalana sobre la necessitat d’aplicar polítiques d’austeritat que es tradueixen en retallar la despesa social i augmentar els ingressos. Com diu molt encertadament Toni Salado en un recent article al seu bloc, “Més que radicalitzar les formes de la protesta per augmentar la seva resonància, cal donar-li un relat complet, polititzarla en el sentit de inserir-la en un discurs global que assenyali les causes i als principals responsables, els poders econòmics i financers, a més de denunciar als que executen els efectes, els governs conservadors”.


Per tots aquests motius no secundaré la vaga del proper dia 10 de gener, una vaga que respecto, que té uns objectius que comparteixo i que ha estat impulsada per companys i companyes que tenen tota la meva simpatia. Per tot això, crec que a partir del dia 10 de gener mateix, haurem de buscar noves fòrmules per denunciar les greus agressions que estem patint a Catalunya, fòrmules que permetin aglutinar a la majoria de la societat civil catalana, que la enforteixi, que la cohesioni i que l’organitzi.


dissabte, 17 de desembre del 2011

Josep Fontana: "Alemanya ha aconseguit dominar de nou Europa"

Josep Fontana: "Alemanya ha aconseguit dominar de nou Europa"

El 20-N Josep Fontana va fer 80 anys. I el primer que diu quan ens rep a la Universitat Pompeu Fabra és que només n'hi queda un per poder donar classe, entre ironies sobre les seves neurones. Al legislador li convindria submergir-se en les gairebé mil pàgines, prescindint de les 200 de bibliografia, de Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945(Pasado & Presente). És una obra monumental. I segueix treballant-hi. La història continua.

ARIADNA TRILLAS | Ara, 17/12/2011

La història és un seguit de guerres?

De temps de pau n'hi ha molt pocs. Se suposa que ara estem en pau, però hi ha un munt de guerres obertes. El món hauria de ser com somiaven els anarquistes, tothom feliç, però no hem trobat com fer-ho realitat. Perquè l'ésser humà està dominat per irracionalitats, prejudicis, pors.

La por és un gran fil conductor.

És un element clau que explica la història. Per exemple, la por que senten els que tenen alguna cosa dels que no tenen res, pensen que els assaltaran i els hi prendran. És facilíssim vendre por de l'okupa, del delinqüent, de l'aturat. El vot massiu del PP és això, el " Virgencita, que me quede como estoy ".

Hi ha dolents. Però hi ha bons?

La història no és de bons i dolents, te l'agafis pel costat que te l'agafis. Tots dos bàndols tenien bones intencions en certs aspectes, i tots dos feien servir mètodes que duen al desastre.

És un indignat superdocumentat?

Un indignat és algú que, de cop, descobreix que el món no és la situació feliç en què creia que vivia i s'indigna. Si ets lúcid, entens bé que el món no va bé i que cal pensar com millorar-lo. Jo m'he format amb Gramsci: el pessimisme de la intel·ligència i l'optimisme de la voluntat. L'acció col·lectiva és l'únic que canvia les coses.

Les desigualtats mai no havien estat tan grans. Hi ha massa inacció?

Ningú no sap ben bé com sortir de la crisi. L'esquerra està desconcertada. I una part majoritària es distingeix de la dreta per la retòrica i poc més. O bé hi ha joves que s'apunten a velles fórmules radicals impossibles d'imposar. Sempre es pot gastar una mica menys, però l'austeritat ens acabarà portant cap a la pobresa, el desemparament, l'extinció.

Ha quallat que calen sacrificis. Creu que expliquem bé la crisi?

S'ha imposat la visió del curt termini, que la crisi és temporal. Però ja des dels 70 s'estan activant mecanismes que estan fent créixer les desigualtats, amenacen els drets socials, redueixen els salaris reals i ens porten a acceptar que els recursos per fer front a l'endeutament dels estats surtin només de la gent amb menys capacitat i que a les persones amb més capacitat se'ls abaixin els impostos. Se suposa que aleshores destinaran els diners a promoure feina i progrés, però mai no ho han fet. La factura l'hem de pagar entre tots.

El 2008 es va perdre la gran ocasió? Greenspan va acceptar que anava errat: el sistema no s'autoregula.

Tot això també respon a la idea que la crisi era temporal. Calia véncer-la i després tot tornaria a ser normal. Però el procés en què s'inscriu la crisi es va iniciar als 70 amb Carter, el va continuar Reagan i després Clinton, amb l'abolició de la vella llei que des dels anys 30 impedia que els bancs de dipòsits especulessin amb els fons. També es va deixar en plena llibertat d'actuació els derivats. Es va permetre l'especulació.

Però el 2008 va ressuscitar Keynes, encara que només un any.

Els governs és cert que van mobilitzar molts diners, però la majoria van anar a salvar la banca, i pocs a estimular l'economia i a donar feina. Com diuen premis Nobel com Stiglitz o Krugman, l'important no és tant el deute com l'atur.

Estem en un terreny abonat per als totalitarismes o dic una tonteria?

No fan cap falta. Els totalitarismes sempre surten quan hi ha una amenaça revolucionària, davant la qual es respon amb mà dura, o amb mà dura i certa capacitat d'engrescament, com el feixisme.

Per què diu que la por a la revolució va desactivar-se el 1968?

Simplificant, el Maig del 68 va començar a mostrar els límits de la revolta. Es va veure que assaltar l'estat des dels carrers de París era impossible, els altres tenien policia i exèrcit. I a l'altre costat, igual: la Primavera de Praga es va esclafar, no es volien tolerar les llibertats. Però a partir dels 70 va quedar la llavor de la por. En la defensa dels drets dels consumidors, per exemple.

És cert que els militars dels EUA van voler fer servir la bomba nuclear?

Sí. En el moment de Kennedy i els míssils cubans. Kennedy va cometre molts errors, però per sort va fer la reflexió que no valia la pena provocar res que pogués costar 7.200 morts. Hi ha l'anècdota del militar que va dir que si en una guerra total quedessin dos americans i un rus ja haurien guanyat. Per sort, al món actual la capacitat dels militars per influir de manera decisiva en política ha minvat.

Una altra cosa bona, va: l'augment de la consciència pel canvi climàtic.

Els plantejaments ecològics són un fruit dels 60, com la situació de la dona en les societats occidentals, o els canvis en la discriminació racial. Però la consciència ecologista no serveix de res. Perquè no arriba a influir políticament. Miri el Canadà.

Parla de penetració del poder polític de l'empresa als EUA. I aquí?

Deunidó. Quin poder polític real té La Caixa a Catalunya?

Ni idea.

Doncs ha de reflexionar sobre La Caixa i la política catalana. De la seva capacitat de penetració n'estic bastant convençut. I li asseguro que mai no en sortirà cap anàlisi desfavorable. I no deu ser una excepció. I el BBVA? I el Santander?

I la penetració de la religió?

Eisenhower; Truman; Bush, que és un convers... El pes dels grups cristians més integristes ha tingut conseqüències sinistres als EUA. I ja veurem què ens passa a nosaltres, tot i que el PP, encara que hagi estat utilitzant la religió contra el PSOE, és massa intel·ligent per no deixar-se entabanar. El problema per a Rajoy és l'economia. Només pot escoltar instruccions de Berlín.

Alemanya mana molt.

Alemanya ha aconseguit dominar de nou Europa, s'assembla molt al que somniaven abans. Però en pagarem l'autèntica factura nosaltres.

Els EUA veien la mà de Moscou arreu. Error conscient o paranoia?

Es van negar a entendre els nacionalismes. Per exemple, que els nord-vietnamites poguessin ser nacionalistes. Veien Moscou movent-ho tot. Era un error. Tenien por del fantasma de l'altre costat, quan era més dèbil del que semblava. I els russos, igual. Quan a Reagan li van dir que els russos tenien por que els EUA els ataquessin, va respondre, sorprès: "Per què? Què tenen que ens pugui interessar?" L'altre error dels dos bàndols era la teoria del dòmino: no podem deixar que un país caigui, perquè corromprà la resta.

Àsia condemna Occident a l'ocàs?

A l'Àsia és on hi ha els motors del creixement econòmic mundial, però els del poder polític encara no hi són. Ara veiem un problema de rivalitat entre els EUA i la Xina pel control del Pacífic Sud que pot comportar seriosos problemes. Els EUA encara diuen: hi ha una zona potencialment molt rica en recursos naturals, que cal treure del seu abast. Queda molta història per escriure en el terreny de la Guerra Freda, que en aquest camp encara és tan viva com el 1950. Els americans tenen projectes militars sobre com fer una guerra per controlar què porten els vaixells, per aïllar la Xina!

Quants llibres ha llegit per fer el seu? 200 planes de bibliografia...

No ho sé, però el que és segur és que el que m'he hagut de gastar en llibres no ho compensaré mai amb els drets d'autor. He treballat amb un text escrit que anava millorant i allargant, i amb materials agrupats. I encara estic recollint material, com si l'hagués de tornar a escriure.

Què li agrada tant, de la història?

Amb Jaume Vicens Vives compartíem un lema, el tinc aquí penjat en un tros de carta: "La història serveix per entendre el món on vivim, i pots fer feina per al país treballant-la".

Quan es va desencantar del PSUC?

Vaig militar en un partit que tenia una capacitat popular extraordinària, que era capaç de fer moure la gent als barris, que els diumenges sortien a vendre la premsa. Era una cosa oberta. Després es va matar des de dalt. A partir d'un cert moment, vaig decidir que no estava disposat a sotmetre'm, que ningú controlés el que pogués opinar o pensar. Però tinc el cor a l'esquerra i la sang, roja. Seguiré votant a l'esquerra, o a la CUP si acaba tenint consciència col·lectiva per presentar-se arreu.

L'estat plurinacional que defensava ha fracassat...

Caldria fer una educació col·lectiva tan gran per vèncer els prejudicis que no veig com podríem fer-la. La dreta utilitza l'argument anticatalà perquè sap que és un argument eficaç. El que hi ha hagut ha estat un cert desplegament d'autonomisme administratiu, amb tolerància per a determinades coses però amb molt poca capacitat de comprensió.

L'alternativa és la independència?

Qui és independent, ara? Rajoy és gaire independent?

Hi ha estats, però.

Malauradament no és un objectiu a curt termini, entre altres coses perquè a Berlín tampoc no ens ho deixarien fer. La pròxima cosa que voldria fer és una reflexió sobre la identitat dels catalans. És un tema complicat i difícil.